Espacio Pirineos. Del 6 de marzo al 16 de mayo de 2026. Martes a sábados laborables de 11 a 14 y de 17 a 20 horas.
Exposición "Una luz en la oscuridad. Fotógrafos en Ribagorza entre 1890 y 1920".
Un cuarto oscuro y una luz roja, y la imagen que vimos, la imagen que tuvimos, permanecerá con nosotros para siempre.
Debió resultar absolutamente deslumbrante poder acceder a la fotografía en esos últimos años del siglo XIX, desde el amateurismo, y pese a toda la dificultad y coste del proceso. Pero una serie de hombres soñadores, visionarios, unos exploradores del conocimiento decidieron hacer de la fotografía un oficio, o la primera de sus aficiones cuando menos, revelándose hoy como testigos de excepción de su tiempo y lugar.
Documentalistas del tiempo que vivieron, últimos de una serie de investigadores del pasado, el arte y la historia de los pueblos, cada uno de estos pioneros aborda el oficio de la fotografía a su manera, tratando casi siempre de desarrollar una faceta comercial, viable, del arte fotográfico, muy caro como capricho y absolutamente insuficiente como actividad profesional exclusiva.
Así, mientras Vicente Castán Gil es un farmacéutico ilustrado, que fotografía como complemento a su trabajo documental e intelectual, Andrés Burrel Sopena y los hermanos Benito y José Aguilar Miranda son fotógrafos con estudio, retratistas, circunstanciales postaleros y prestos fotoperiodistas cuando hay oportunidad. El quinto de esta mano de fotógrafos es José Salinas Bergua, una rara avis para su época y lugar. Cura, mecánico y fotógrafo ambulante, se descubre ahora como el autor de algunas de las imágenes de mayor valor histórico del conjunto.
Ellos son los habitantes de un mundo lejano que alcanzamos a conocer mejor gracias a sus fotografías.